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Charles A. Jameson el marinero desconocido

Actualizado: 11 may 2020

El 8 de febrero de 1945 un buque de transporte USS LeJeune llego al puerto de Boston con varios soldados heridos, y entre ellos se encontraba un que al parecer venia de otra dimensión.


Durante la segunda guerra mundial , era muy normal que varios buques de transportes trajeran varios soldados heridos para que los pudieran curar, estos soldados siempre eran identificados y sus familiares eran avisados para que pudieran ir a los respectivos hospitales de sus ciudades.


Pero el 8 de febrero de 1945 paso algo sumamente extraño en Boston, y es que el buque de transporte USS Le Jeune llegó al puerto procedente del teatro de operaciones europeo y en su interior se alojaban centenares de soldados y marineros civiles heridos, pendientes de recibir tratamiento médico en los hospitales norteamericanos. Uno de ellos, que permanecía inconsciente, presentaba restos de metralla en la espalda y una herida infectada en la cabeza; debido a su gravedad fue ingresado de inmediato en un centro de Houston.


USS Le Jeune

La ficha que ese hombre llevaba atada al tobillo decía: “Charles A. Jameson, 49; religión, católica; ciudadano americano; Cutty Sark”.

Ese pequeño detalle de la ficha no era extraña, y como los médicos querían salvar la vida de aquel marinero no le dieron importancia en ese momento.

Una vez que la vida del herido, que permanecía inconsciente, estuvo a salvo en el hospital de Boston, a nadie se le ocurrió, inexplicablemente, comprobar los datos que allí aparecían. Tampoco se hizo ningún esfuerzo por intentar localizar a la familia, quizás para evitar que ésta padeciese al descubrir que su ser querido estaba inmerso en un estado de coma del que no se sabía si algún día podría despertar.


Todo cambió cuando, tres años más tarde, Jameson fue recuperando progresivamente la consciencia. Poco a poco, aunque seguía sin poder articular palabra, Jameson era ya capaz de garabatear algunas letras en un cuaderno de notas. Cuando estuvo en condiciones de escribir, se limitó tan sólo a repetir los datos que aparecían en su lacónica identificación y que probablemente dijo al médico encargado de apuntarlos en la ficha que le acompañaba.

La dirección del hospital se dirigió a las autoridades militares para que les proporcionasen algún dato sobre él. El ejército comenzó a hacer las pertinentes pesquisas, pero en sus archivos no aparecía nadie con ese nombre. Por su edad, lo más probable es que se tratase de un marinero civil, así que la marina mercante buscó también alguna información sobre Charles A. Jameson, sin obtener ningún resultado, al igual que la guardia costera o incluso la Cruz Roja, que tampoco encontraron ninguna referencia con ese nombre.

Para sorpresa de todos, el enigmático paciente confeccionó un listado completo de las principales compañías navieras del mundo, lo que confirmaba que Jameson había sido marinero. La posibilidad de resolver el caso se apuntó como cierta cuando reconoció en las fotos de una publicación la escuela de artillería naval de Gosport, en Gran Bretaña.


Inmediatamente comenzó a describir por escrito algunas de las características de las instalaciones. Parecía que por fin el mistrio del marinero desconocido estaba a punto de resolverse…

Las autoridades militares norteamericanas se pusieron inmediatamente en contacto con sus homólogos del otro lado del Atlántico. Sin embargo, las investigaciones del Registro Marítimo Británico tampoco dieron sus frutos; no existía ningún registro a nombre de Charles A. Jameson y la escuela de artillería naval de Gosport no había tenido nunca un alumno que se llamara así.


La estrategia para conocer la auténtica identidad del herido se centró entonces en localizar al buque al que, según la ficha que le acompañaba, supuestamente pertenecía: el Cutty Sark. El barco fue encontrado en los archivos de la marina mercante pero, para sorpresa de todos, ¡había sido registrado en el siglo XIX!


El Cutty Shark

Por lo tanto, Jameson había dicho pertenecer a la tripulación de un barco del siglo anterior. Evidentemente, en lugar de arrojar luz sobre el asunto, el hallazgo del registro del Cutty Sark contribuyó a agrandar aún más el enigma que ya rodeaba a ese singular paciente.

Unos meses más tarde, Jameson ofreció de nuevo una pista que aparentemente podía ser la correcta. En el cuaderno de notas escribió que en realidad había sido miembro de la tripulación del barco Himenoa, y que éste había sido hundido por un crucero alemán en mitad del Atlántico cuando transportaba un cargamento de nitrato desde Chile a Gran Bretaña.

Por fin parecía que el misterio estaba a punto de esclarecerse. Se comprobó que el Himenoa había existido en realidad y que, en efecto, había sido hundido por un barco de guerra germano, pero el ataque no había sucedido en aguas abiertas del Atlántico, sino en el Canal de la Mancha. Sin dar importancia a esta inexactitud, se dio como cierta la versión de Jameson; el enigma parecía solucionado.



Para cerciorarse de que el caso estaba totalmente aclarado, se localizó a algunos marineros del Himenoa que habían sobrevivido al hundimiento. Para decepción, y quizás desesperación, de los encargados de la investigación, ninguno de los miembros de la tripulación del Himenoa recordó que hubiera un marinero con ese nombre. La foto de Jameson tampoco fue reconocida por ninguno de ellos. Como si se tratase de una pesadilla, la resolución de la incógnita, que parecía ser inminente, regresaba de nuevo al punto de partida.

Desde ese momento, las autoridades militares renunciaron a continuar la investigación que ya les había llevado a tantos callejones sin salida. El último recurso fue publicar  la foto de Jameson en toda la prensa nacional, con la esperanza de que algún amigo o familiar lo reconociese.


Su imagen fue apareciendo regularmente en la presa sin que nadie recordase su rostro. Finalmente, en 1957 Jameson murió en el hospital de Boston en donde había ingresado doce años antes.Los interrogantes que habían marcado ese último período de su existencia le acompañaron hasta el mismo momento de su muerte. Hasta hoy, la identidad de aquel marinero desconocido continúa siendo un misterio.


Acaso este misteriosos hombre pudo ser un viajero del tiempo o es un caso de dimensione.


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